Irresponsabilidad. Necesidad. O ambas

No se si relatarles esta historia desde el enojo, desde el asombro o con un punto de vista frío y distante. En fin, se los cuento y ustedes deciden.
Aquí en Cancún es común compartir el taxi. Si un taxi para ante tu seña y ya viene con un pasajero -generalmente delante, junto al chófer- te consultan tu destino. Si vas alejado del pasajero, pues no conviene a ambas partes y esperas al siguiente taxi que pase.
Unas noches atrás, saliendo de la casa de mis suegros, hacemos la parada a un taxi. A otro, a otro, a otro… así más de 10 minutos. Ya se nos hace complicado compartir taxi así que esperamos uno vacío.
De repente, uno manejado por una mujer nos hace luces, pero cuando se acerca más, en el asiento delantero llevaba tres pequeños, el más grande apenas si llegaría a los 8 años. De más está decir que ni cinturón de seguridad llevaban.
Ni bien frena, mi marido le dice “no, gracias”. Y la mujer, muy grosera ella, le grita “son niños, no muerden“. Y arranca el taxi violentamente.
Con F nos miramos y solo dijimos “pobres criaturas“.
Sabe Dios si esa mujer es madre soltera y por ser de noche no se animó a dejar sus hijos solos en casa, si los lleva por pura diversión o qué. Solo sé que le pido a Dios que proteja a esos angelitos sin cinturón de seguridad…
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los motivos? mmmm… habrá alguno que valga la pena?? No concibo ni siquiera llevar a mis niños adelante!!! Habrá quien diga que es de admirar que busque sacarls adelante con un trabajo honrsto y shalalá!
Yo no, yo creo que hay muchas otras formas sin arriesgar a los niños; en fin, cada quien.