Recuerdo que cuando se acercaba la fecha de parto de Sofía, y ya casi comenzaba a despedirme de mis compañeras de trabajo, allá por abril de 2005, una me dijo “a la hora de pujar, hace la misma fuerza que si estuvieras estreñida”.
Antes el desconocimiento que manejaba, esa “guía” se me hizo fabulosa. Finalmente, ni me acordé de aplicarla, per si la recordé en algún momento de mi segundo embarazo. Y comencé a documentarme sobre el tema. El tema quedó nuevamente en el olvido, hasta que comencé a dar mis cursos psicoprofilácticos y una mamá me hizo una pregunta relacionada a pujar y otra hizo la misma comparación de pujar e ir al baño.
¿Es correcto comparar pujar en el parto con defecar?
No, no es del todo preciso ni la mejor manera de explicar a una embarazada cómo pujar durante el parto. Si bien ambos implican un esfuerzo muscular en la zona pélvica, la intensidad, la dirección y el propósito son diferentes.
Por qué la comparación no es ideal:
– Intensidad y Duración: El esfuerzo de pujar durante el parto es considerablemente mayor y más prolongado que el de defecar. En el parto, se busca una fuerza sostenida y potente para empujar al bebé a través del canal de parto.
– Músculos Involucrados: Aunque se utilizan músculos abdominales y pélvicos en ambos casos, el parto requiere una coordinación más compleja y un uso más intenso de los músculos del suelo pélvico de una manera específica para abrir y relajar el canal de parto.
– Sensación y Resultado: La sensación de pujar en el parto, especialmente en las últimas etapas, es la de una presión inmensa y la necesidad de empujar algo grande. Compararlo con defecar podría generar confusión o incluso vergüenza innecesaria en un momento tan importante para la mujer.
– Enfoque: Durante el parto, el enfoque debe estar en guiar a la mujer a pujar de manera efectiva para el progreso del bebé, no en una comparación que podría distraer o ser malinterpretada.
Cómo explicar el pujar en el parto de manera más efectiva:
En lugar de la comparación con la defecación, es mucho más útil y preciso explicar a la embarazada que pujar en el parto es más parecido a:
Hacer fuerza como si se quisiera empujar algo muy pesado hacia abajo.
Imaginar que se está empujando “hacia el ano” o “hacia el recto”, sin retener la respiración, enfocándose en un empuje sostenido y con la barbilla pegada al pecho. Esta dirección a menudo ayuda a enfocar la fuerza de manera efectiva hacia el canal de parto.
Pujar como si se inflara un globo que está entre las piernas y se quiere empujar hacia abajo.
Dejar que el cuerpo empuje.
En muchas ocasiones, especialmente con la epidural, la mujer puede no sentir la necesidad imperiosa de empujar. En estos casos, se le puede guiar para que siga las indicaciones del personal médico y utilice sus músculos abdominales para empujar hacia abajo.
Es fundamental que el personal de salud utilice un lenguaje claro, alentador y preciso para guiar a las mujeres durante el parto, sin recurrir a comparaciones que puedan ser inexactas o poco útiles. El objetivo es empoderar a la mujer y ayudarla a pujar de la manera más efectiva posible para el nacimiento de su bebé.
Es importante entender que, aunque los músculos abdominales y del suelo pélvico son protagonistas en ambos actos, la forma en que se coordinan y la intensidad del esfuerzo son distintas, reflejando las diferentes necesidades y propósitos de cada proceso fisiológico.

Soy Viviana y escribo en este blog desde el 2005. Mamá de Sofía (2005) y Maia (2010). Doula certificada, Social Media Mom, Escritora Freelance & WAHM.



Leave a comment