Con bastante horror leo un email que me envió una mamá comentándome la “tradición” de su familia política: en Pascuas le regalan a los niños un conejo y un par de pollitos. Los peques los alimentan durante todo el año, les ponen nombres, se toman fotos con ellos y… el 24 de diciembre, desaparecen.
Y aparecen en la cena de Nochebuena.
Claro, nadie le dice a los peques que ahí están, comiéndose sus adoradas mascotas.
Esta mamá odia esa “tradición” y más aún desde el pasado 24 de diciembre, que su hijo de 5 años le planteó un contundente Pero mamá, siempre se van a escapar para Navidad?.
Ella ya habló del tema con su marido y éste le restó importancia, diciendo que no pasa nada y que no es tan grave.
La verdad, comer animales no es algo que me preocupe.. pero en este caso, ilusionar a las criaturas con unas mascotas que aman y ayudan a cuidar.. para que se conviertan en la cena de Navidad ? Uhm…
Los únicos conejos y pollitos que tus hijos deben recibir en estas Pascuas, deben ser de chocolate o de peluche. Tus criaturas no son tontas y al igual que ese peque, están a un par de pasos de enterarse de todo… y para qué?
Quizás, si hay tanta necesidad de tener esos animalitos para engorde durante el año, deberían llevarlos a la casa y no darlos como regalo, si no, como animales de granja, sin más.
Qué opinan ustedes? Que harían en lugar de esta mamá?
Soy Viviana y escribo en este blog desde el 2005. Mamá de Sofía (2005) y Maia (2010). Doula certificada, Social Media Mom, Escritora Freelance & WAHM.



Eso me parece una crueldad. Que clase de papas se prestan para comerse la mascotica de sus hijos. Esas personas no tienen coraazon.
Esta muy loco!!!